lunes, 30 de noviembre de 2009

Veintiún.

No sé por que me tomó tanto tiempo decidirme a escribir una novela. Supongo que mucho se debió a algunos tontísimos preceptos hacia el concepto de hacerlo; no sé, tengo un gran escepticismo y aversión hacia la pretensión del esnob, del que se proclama artista y escritor e intelectual y demás. Aún así, sería para mi sumamente deprimente y estupidísimo el limitarme a ser o hacer algo, conciente o inconscientemente, por mero prejuicio mío, tan obvio a veces para mi pero a la vez, tan atrevido e infundamentado. ¡Tengo que darle muerte a varias ideas que me limitan!

Aún así, hoy, a media hora de cumplidos los veintiún años, celebro la edad por ser mi más grande catalizador; ¡te haces viejo alejandro, haz cosas! No quiero sentir que se me escapan los años, los meses y los días haciendo la mitad o menos de lo que podría, de lo que me gustaría… Sí, mi más grande miedo sería llegar a los treinta y saber y sentir que no exploté al cien lo que yo considero mis capacidades y talentos y visiones. Y llevo un rato con esa ferviente intención de exprimir mis neuronas al punto que decidan formar un sindicato, y siendo tantísimas ellas, ¡me van a acabar linchando!

Pero bueno, fue hasta hace unos días que me hastié de sentirme improductivo creativamente hablando, ¿¡cómo podía estar sumido en tal inercia, teniendo tantas ideas, proyectos e intenciones!? ¿Acaso era flojo y holgazán y no lo aceptaba? No creo, pero independientemente de eso, llegué a la conclusión de que para realmente concretar mis planes y proyectos, tenía que hacer una sola cosa: ¡TRABAJAR BAJO OBJETIVOS!

¡¡¡Objetivos!!! Esos adorables soldaditos que aterrizaran mis intenciones en algo concreto, específico y preciso. Por el momento, el primero es, como ya dije, escribir una novela, la mejor que puedan redactar mis dedos. El segundo es diseñar una sesión de fotos que eventualmente presentaré y difundiré bastante, a ver que sale de eso. Ya les iré comunicando el tercero, el cuarto, el quinto y todos los por venir. ¡Para mis treinta espero haber perdido la cuenta por mucho o bienvenido el valium!

Habiendo dicho esto, todo lo demás resulta bastante irrelevante. Este es mi grito de vida, gritado al aire, que no necesito que nadie más escuche, que nadie mas lea, más que yo. Tengo que reafirmar ciertas cosas, para sentirme vivo, para hacer cosas y para sentir que la edad vale la pena, que no es un contador de vejez nada más, sino de experiencias, de objetivos concretados y de satisfacciones y riquezas mentales, emocionales, espirituales y materiales, que mis veintún años fue la vida gritándome en la cara “¡CABRÓN, JOVEN, VIEJO, DESPIERTA, OBJETIVOS, YA!”

1 comentario:

Not welcome to Kt-Land dijo...

yo cumpli el 29 de nov jaja y tmb me costo mucho decidirme a comenzar a escribir un libro, feliz cumpleaños